Hace tiempo que registre este dominio e instale WordPress para este proyecto, un pequeño blog personal que me “permita” publicar las cosas que en RoBoOpS estarían casi complétamente fuera de lugar. Hoy después de una gran serie de cambios en mi vida empiezo con bastante ganas y a por todas, entre estos cambios está la finalización de una etapa tratándome de abrir camino en el mundo de los autónomos para incorporarme a un puesto de trabajo por cuenta ajena para una empresa voluminosa.
Cuando se me ocurrió realizar este blog, con toda mi buena fé, lo pensé para escribir sin tenerme que callar nada. Así que después de un rato pensando como decir con buenas palabras lo que estaba pensando sin lograrlo voy a pasar de ello y a empezar diréctamente. Exactamente voy a comenzar con una situación que llevo sufriendo durante bastante tiempo, la optimización de procedimientos en las empresas.

¿Cuando un protocolo de actuación es imprescindible? ¿Cuando es necesario? y ¿Cuando es un estorbo?
El principal problema que le veo a los protocolos es el aumento en tiempo y como consecuencia en dinero que supone cualquier operación del día a día. Imaginaros por un momento que para todo tuvieseis que seguir un protocolo que vosotros mismos habéis creado y documentado para cada modelos de situación. Iría desde la forma de apagar el despertador a el camino correcto para ir al lavabo. Y si para echarle gasolina al coche tuvierais que esperar la aprobación del Departamento de Gestión de Recursos, la firma del Director Administrativo y del Presidente, dudo yo que en la gasolinera os aceptaran una letra de cambio a 90 días…
Dada la política de calidad de muchas empresas y las necesidades de esta muchas veces puede ser necesario seguir estos protocolos aun para pequeños bienes por ejemplo a la hora de necesitar un producto y no disponer en el proveedor habitual necesitamos unas pautas para asegurar que la calidad de nuestro proceso seguirá siendo la misma a pesar del cambio. Por ejemplo si necesitamos 3 clavos de una dureza determinada seguramente no valdrían los que cualquier ferretería nos pudiese suministrar. En cambio si tenemos suficientemente acotadas nuestras necesidades el no disponer de esos protocolos nos pueden permitir un movimiento mas agil a la hora de resolver una necesidad puntual.
Fuera del entorno de los servicios y proveedores nos encontramos la misma problemática en las tareas diarias algunas tareas resultan faltálmente ineficientes al realizarse siguiendo un protocolo, por ejemplo un coche que llega a un taller con un piloto fundido, el mecánico que recibe el vehículo podría solucionar la avería sin necesidad de pasar el coche al taller de forma rápida y eficaz, en cambio si se ve obligado a seguir un protocolo el gasto de recursos se dispararía enormemente, realizar una recepción, valoración, presupuesto, aceptación, esperar a que este disponible un sitio dentro del recinto,etc…
En cambio en la misma situación podemos encontrar el ejemplo contrario, un coche que no enciende un piloto por un error desconocido, si no comprobáramos punto a punto y de forma ordenada todo el sistema podríamos caer en un circulo vicioso en el cual nunca resolvieramos el problema.
En resumen, me he planteado el eliminar algunos protocolos de mi vida y redactar nuevos donde crea que puedan ser útiles.